Los datos

Lo que no se mide no cuenta...

Cuentas económicas y ecológicas

Toda actividad humana genera efectos en el medio ambiente. El trabajo que realizan las empresas, los gobiernos, las familias y la sociedad en su conjunto impactan el medio donde se llevan a cabo, generando costos por la pérdida o degradación de recursos naturales. Compensar esos efectos, estos costos, requiere de gastos que todos, de una manera u otra, debemos sufragar.

Para estimar los costos provocados de las actividades de los diferentes sectores de la economía en el medio ambiente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los agrupa en dos grandes rubros:

Por un lado, los costos por agotamiento, son los cálculos monetarios que expresan el desgaste o pérdida de los recursos naturales (equivalentes a una depreciación), como consecuencia de su utilización en el proceso productivo.

Por otro lado, los costos por degradación, son los asociados al deterioro del ambiente ocasionado por las actividades económicas. Por ejemplo, el costo ambiental del agua se refiere al monto en pesos requerido para evitar y/o disminuir su contaminación.

En la gráfica siguiente, derivada del cuadro que la acompaña, muestra que los indicadores correspondientes al agotamiento y la degración ambiental como proporción del Producto Interno del país por año se reducen del 5.98 por ciento del producto interno de la economía que significaron en 2003, al 4.13 por ciento en 2024.

Sin embargo, es importante llamar la atención con los datos del cuadro. Entre los componentes de los costos ambientales, los conceptos Dedegradación del suelo, y los Residuos sólidos urbanos aumentan su importancia relativa del en este largo periodo.

En el siguiente gráfico se presenta la evolución del Producto Interno Neto del país, y del Producto Interno Neto ajustado ambientalmente o después de deducir los costos ambientales. Como se puede apreciar, los costos ambientales crecen año con año desde el 2003 hasta el 2024, con excepción del año 2020, donde se aprecia una caída debido al confinamiento que provocó la pandemia de Covid-19, forzando el paro total del desarrollo de las actividades económicas fuera de casa, lo cual redujo los costos ambientales.

Ahora bien. No todas las actividades económicas en el país generan los mismos costos ambientales. Como se puede apreciar en el cuadro siguiente, la actividad primaria (agricultura, ganadería, actividad forestal, caza y pesca), es una de las que generan un elevado costo ambiental, de tal manera que éste llega a representar el 21.82 por ciento de su producto interno.

En el mismo cuadro llama la atención el rubro o sector "Resto de los sectores y sector institucional y hogares". Como puede apreciarse, el costo ambiental que genera de manera considerable es el es el denominado, "costo por degradación". Recordemos que los costos por degradación son aquellos que la sociedad incurre al remediar o prevenir el deterioro de la calidad del ambiente producto de las actividades económicas, tales como deterioro de la calidad de la tierra, contaminación del agua. etc, que en este caso llega a representar el 61.68 por ciento del producto que genera esta actividad institucional.

Quién cubre los costos ambientales

De esta manera, el valor final de la actividad productiva de cualquier rama de la economía y de la propia economía en su conjunto en el país se ve disminuida por efecto de los costos ambientales.

Los costos ambientales son cubiertos por los gobiernos, las empresas y las familias. En el cuadro siguiente se muestra un conjunto de datos que nos ofrece la dimensión en que los distintos niveles del gobierno del país, (federal, estatal y municipal), las familias y las empresas privadas del sector privado, contribuyen a sufragar los gastos que destinan para mantener el medio ambiente donde desarrollan sus actividades en forma adecuada para su disfrute. Los datos, generados y difundidos por el Inegi, corresponden al año 2018.

Se aprecia de inmediato que el gasto en protección ambiental que cubre el sector privado significa poco más de la mitad del gasto realizado en protección ambiental durante este año: 55.4 por ciento. El resto es cubierto por las instituciones de gobierno y los hogares, con aportes más reducidos al gasto total.

El año 2018 es el único en que el Inegi recoge la información del gasto del sector privado en protección ambiental en la serie datos publicados recientemente.

Para consultar información más detallada sobre las cuentas económicas y ecológicas, incluyendo metodologías, series históricas y desgloses por sector, se recomienda visitar el portal oficial del INEGI: https://www.inegi.org.mx/temas/cuentasambientales/”..